Fundación

Cortesía: Sra. Ovidia Maldonado
Aunque no existen trabajos de investigación arqueológica, los vestigios encontrados en la región hacen suponer que el municipio de Unión Juárez fue visitado y ocupado en diferentes momentos por varios grupos precortesianos. Sin embargo, no fue sino hasta la decadencia del señorío mam que empieza a convertirse en un verdadero refugio para las familias desplazadas de las tierras bajas del Soconusco y diferentes partes de Guatemala —como todavía ocurre en la actualidad—, sin lograr una estabilidad que permitiera fundar un pueblo sólido. A la postre, viviendo en chozas dispersas, cazando y cultivando la tierra para sobrevivir, los mames bautizaron el lugar con el nombre de Chalajté[i]. Este es el nombre, también, que le dieron los mayas del Occidente de Guatemala y con el que fue conocido por los grupos de comerciantes que se aventuraban a intercambiar productos por las rutas tradicionales de la actual línea divisoria. Un nombre poco conocido, aún por los mismos habitantes, que guardó en sus raíces el vínculo histórico con los grupos que precedieron a la sociedad moderna.

No obstante, los orígenes de la fundación de este municipio se remontan al siglo XIX, en un pequeño núcleo de viviendas llamado El Zapote, situado hacia el suroeste de la actual Cabecera Municipal —a un kilómetro de distancia aproximadamente—, sobre el territorio conocido en la actualidad como El Porvenir, que se asienta a orillas de un camino de herradura que conduce a la aún existente finca Monteperla.

Los habitantes que dieron forma a este pueblo vinieron en su mayoría de Centroamérica, cuando se comenzaron a discutir  formalmente los tratados de límites entre México y Guatemala, en una época en que ambos países se disputaban los grandes bosques vírgenes de esta zona del Soconusco, que, más bien, era tierra de nadie. Según refieren algunos entrevistados de la localidad, las primeras familias que dieron origen al pueblo fueron cinco, principalmente: las de apellidos León, Muñoz, Robledo, Gálvez y de León; quienes, por razones de parentesco, mantuvieron una estrecha relación, dando origen a la conformación de una comunidad que fue creciendo rápidamente.

Con el tiempo, El Zapote ya no fue suficiente para satisfacer las necesidades de la población. El aumento acelerado del número de habitantes trajo como consecuencia escasez de agua y falta de espacio para la construcción de viviendas. Esto ya no permitió que el pueblo se siguiera expandiendo en su lugar de origen. Por lo que las familias tuvieron que desplazarse hacia el norte —donde actualmente está ubicado el centro urbano— con la intención de conseguir agua y un mejor lugar para construir sus casas. La señora Ovidia Maldonado, nativa del lugar, hace referencia a este tema con la narración siguiente:


Nos decía mi abuelita que en El Zapote, donde había en ese entonces un gran árbol de zapotón, existieron muchos ranchitos que, por haber sido levantados con palos, paja y ramas, no quedó evidencia de ellos; y que cuando la gente vio que no había agua suficiente para el servicio, se vinieron buscando hasta que vieron que aquí [en Unión Juárez] había suficiente. Fue por eso que empezaron a tirar algunos árboles para construir sus casas, pues todo era una montaña grande donde abundaban serpientes de gran tamaño.[ii] 


Al respecto, Mario García Soto (1964: 104) escribe:


El poblado ya existía en el punto denominado El Zapote, a un kilómetro de distancia del sitio actual, al SO; pero careciendo de agua, hizo pensar a sus primeros pobladores localizar un lugar mejor, donde fuera fácil introducir el líquido elemento, como se realizó al decidirse por el actual asiento, trayendo el agua de territorio guatemalteco, cuya línea divisoria se encuentra inmediata. Lo anterior con el deseo de dar vida a un centro de población próspero, atrayente y con todos sus servicios; enclavado como está, en plena zona cafetalera de las faldas del Tacaná, produciendo además otros cultivos, como plátano en las partes más bajas, cacao y patatas y trigo, en las cumbres del volcán. Antiguamente dícese que producía también tabaco, que llegaba a comprar un español radicado en Guatemala. Se cultivan igualmente legumbres y flores de altura. 


De este modo, una vez que la gente se había instalado en las inmediaciones del territorio hoy ocupado, se construyó una pequeña presa al norte de la población con el propósito de almacenar agua, la cual venía a flor de tierra desde un lugar llamado El Vialú[iii], en el actual territorio Guatemalteco. El permiso, la legalización y trámite de reconocimiento ante las autoridades guatemaltecas corrieron a cargo de Lic. Matías Romero, quien intervino ante Don Benito Juárez, Presidente de México de aquella época (Ibíd.: 106).

Posteriormente, la población creció considerablemente con la llegada de gente de Tuxtla Chico, Oaxaca y diferentes partes de Guatemala. A finales de 1800, muchos buscadores de fortuna, particularmente extranjeros, compraron tierras en esta zona para aprovechar sus recursos naturales (madera, mayormente) y servirse de ellas para sembrar pequeños plantíos de caña y maíz.

1869: Don Timoteo León
En 1869, aprovechando el auge político de las ideas liberales de aquella época, los pobladores, habitantes de las rancherías que se habían congregado en las diferentes fincas y pequeñas propiedades del lugar, decidieron edificar el nuevo pueblo para que fuera reconocido por el gobierno de Juárez como Cabecera Municipal y su territorio nuevo municipio. La solicitud fue hecha a través de la figura de Don Timoteo León, quien, según algunas versiones, tuvo que enfrentar a ciertos grupos —principalmente finqueros— que se oponían a que esto se realizara. De hecho, como aseguran los campesinos más ancianos, fue Don Timoteo León asesinado a causa de estos acontecimientos.

En ese mismo año, Don Rosalío Córdova, Jefe Político del Soconusco de aquel entonces, en compañía de su secretario, fue el encargado de hacer el trazo de las calles y parque de la actual Cabecera Municipal, para dar posesión al grupo de personas que la fundó, bautizándola con el nombre de La Unión de Juárez (Ibíd.: 104).  

1870: El Decreto de José Pantaleón Domínguez
Así, meses después, en honor y reconocimiento al “Benemérito de las Américas”, Chalajté es erigido en Municipio y Cabecera Municipal con el nombre de La Unión de Juárez por decreto del 18 de octubre de 1870, promulgado éste por el Corl. José Pantaleón Domínguez, gobernador del estado de Chiapas. La conformación del pueblo congregó a familias emigrantes de Guatemala, principalmente, y de los estados de Oaxaca y Colima que habitaban esta región en el departamento del Soconusco, como se ha dicho anteriormente (Plan de Desarrollo Municipal Unión Juárez, 2002-2004: h. 3).  

1882: La Nueva Línea Divisoria
Sin embargo, a pesar de haber sido reconocido de manera formal, su territorio no estaba aún definido. Pues, previo a 1882, la antigua línea divisoria entre México y Guatemala


penetraba muy dentro del territorio de Guatemala, por la costa. Empezaba en la desembocadura al mar del río Tilapa. Seguía su cauce cargado al interior de esa República; se desviaba después para tomar el cauce del río Petacalapa hasta su nacimiento en el cerro de Totzá (o de la Alcantarilla) entre los volcanes de Tajumulco y Tacaná. De este punto partía al N. tocando inmediaciones de Unión Juárez hasta la finca Pinabete, quedando la mayor parte del Tacaná del lado guatemalteco (García S., 1964: 239).


Lo que dejaba una línea endeble que era cruzada sin ningún recato y la desventaja de contar con un territorio partido a la mitad, en comparación de lo que sucedería más adelante.

Fue la llegada del presidente de Guatemala, Justo Rufino Barrios, en 1874, a la finca de su propiedad “El Malacate” —en territorio del actual municipio de Tuxtla Chico— lo que motivó a que el tratado de límites fuera una realidad. Con su presencia en territorio mexicano, el oaxaqueño Matías Romero (1837-1898) aprovechó tener una entrevista que luego comunicó a la secretaria de relaciones exteriores para hacer notar la “buena voluntad” del mandatario guatemalteco a favor del tratado. “El convenio preliminar se firmó en Nueva York, el 12 de agosto 1882, y el definitivo en la ciudad de México, el 27 de septiembre del mismo año” (De Vos, julio-agosto 1993: 8), firmando “por México el Lic. Ignacio Mariscal, Secretario de Relaciones Exteriores, y por Guatemala don Manuel Herrera (hijo), Ministro Plenipotenciario en nuestro país” (García S., 1964: 238). De este modo, se trasladó la línea divisoria hacia el río Suchiate, logrando ubicar de manera legal y precisa el territorio que le pertenece al municipio en la actualidad.


El trazo de la línea se empezó en la desembocadura del río Suchiate al Pacífico, siguiendo su curso medio hasta el plan de Muxbal, a la vista de la garita de Talquián, al E. de Unión Juárez, en que se forma un plano azimutal hacia la cima del volcán Tacaná y cumbre de Buenavista… 

Los monumentos levantados donde no hubo señales naturales, se construyeron uno por cada comisión, conforme se avanzaba. Al erigirse el primero en Muxbal, solemnizóse el acto con una ceremonia a la que concurrieron los miembros de las comisiones que estaban en el rumbo e invitados particulares y con puestos oficiales; enterrándose al pie del monumento una botella con el acta levantada, para sellar de esa manera el fin del arreglo y reafirmar la amistad entre ambas naciones. El acta dice: “Conste que hoy 7 de enero de 1884, en el Plan de Muxbal, en el punto más oriental accesible por la naturaleza del terreno, reunidos los jefes que suscriben, de las comisiones de México y Guatemala y en presencia de las personas con carácter oficial y privado que también suscriben, manifestaron aquéllos que siendo fuertes las crecientes del río Suchiate, sería de corta duración el monumento que se construyera en el centro de este río; que en orillas del barranco que es casi a pico, sería también de poca duración por falta de firmeza del terreno, impropio para resistir los derrames de los aguaceros y que en consecuencia convinieron en que éste era el punto o lugar más propio para establecer el primer monumento al Oriente del plano vertical a que s e refiere la parte primera del Art. III del Tratado de 27 de septiembre de 1882, cuyo punto dista de la orilla del barranco 60 Mts., horizontalmente, bajo la inclinación de 10° 35’, 30”; que de este lugar como está patente se ven la cima del volcán Tacaná y el punto distante 25 Mts. del pilar más austral de la Garita de “Talquián” y que fácilmente servirá en cualquier tiempo para que desde las alturas orientales a simple vista de ojos, se conozca el río Suchiate donde lo corta el plano vertical ya mencionado.

Y los expresados jefes convinieron en depositar en una botella un duplicado de lo expuesto, en el fondo de la construcción del monumento, manifestando antes el Jefe de la Comisión de Guatemala que no ocurría al acto la autoridad de San Marcos porque le había sido imposible, según lo ofició (Ibíd.: 240).


Los firmantes fueron:


José Salazar Ilarregui [Jefe de la Comisión de Límites por parte de México].—Miles Rock [Jefe de la Comisión de Límites por parte de Guatemala].—Sixto Córdoba, regidor 1o. de Tapachula, representante del C. Jefe Político.—Edwin Rochstroh, topógrafo de la Comisión de Guatemala.—Joaquín Vázquez, capitán 1o. del Batallón de Tapachula.—Manuel Mendoza, regidor 1o. de la municipalidad de Tuxtla Chico.—Trifón Ochoa, Regidor 2o. de la misma.—Rubicindo de León, Secretario Municipal de Tapachula.—Andrés Ramírez, teniente del Batallón.—Cristóbal I. Guillén, Ayudante de la Comisión mexicana.—Matías López, Regidor 1o. de Unión Juárez.—Tiburcio Escobar, Alcalde suplente de Unión Juárez.—Gregorio Contreras, Ayudante de 1a. de la Comisión de Guatemala.—Manuel Díaz.—Fermín Romero y Eulogio Muñoz, vecinos de Unión Juárez.—Vicente Escobar, de la Comisión Mexicana” (Ibíd.: 241).   


Así, pues, por preferir la fertilidad de la zona costa, Guatemala fue condescendiente con México al ceder mayor territorio de la parte alta. En consecuencia, el municipio de Unión Juárez se vio favorecido al pasar a formar parte de su territorio la mayor parte del terreno Plan de Muxbal y las aldeas El Matasano y Talquián (Ibíd.: 242).

Sobre el tratado de límites firmado en 1884, refieren los vecinos de la Cabecera Municipal que la copia del acta fue depositada —en botella lacrada— dentro de un montículo de piedra y cemento —con forma piramidal y medida de 1.5 metros de altura— construido en las inmediaciones del parque Miguel Hidalgo, justo frente al actual Palacio Municipal, como señal de punto de triangulación de los límites territoriales entre los dos países. Dicho monumento, que aún existe, está marcado con dos fechas en uno de sus lados: 1872 y 1882, como corresponde a los dos grandes momentos de la división territorial de esta zona. Del mismo modo, según las memorias publicadas de un cronista del lugar, se sabe que, durante su estancia en este pueblo, don Matías Romero, convencido de la riqueza natural y productiva de estas tierras, compró varias fincas que dejó en manos de su hermano don Fermín Romero. Entre éstas se encontraban Muxbal, Vegas del Malá (hoy Monte Perla) y cafetaleras Juárez. Mismas que, tiempo después, fueron compradas por don Teófilo Acebo, quien, al no tener herederos, legó todas sus propiedades a la beneficencia pública de Tapachula y Tonalá (Valera Saá, 2000: 5).

1882: El Decreto de Miguel Utrilla
El primero de diciembre de 1882, el Gral. Miguel Utrilla, gobernador del estado, siendo Presidente de la República Manuel González, promulga el decreto que divide al estado de Chiapas en doce departamentos, apareciendo el pueblo de “La Unión de Juárez” en el departamento del Soconusco como “Unión Juárez”, omitiendo de este modo la preposición “de” y quedando como actualmente se le conoce.

En esa época el número de habitantes era muy bajo. Apenas se contaba con un reducido grupo de familias distribuidas en los barrios de La Soledad, San Miguel, El Porvenir, San José y El Bolsón. De hecho, en los primeros censos realizados en el Soconusco (aquéllos posteriores a la conquista: 1611, 1788, 1796 y el solicitado por la Junta Suprema de Chiapas para decidir el destino de la Provincia), Unión Juárez no figuró en ellos. Sin embargo, a finales del siglo XIX (1895), con el decreto del gobierno de la República de levantar un censo de población por cada diez años, este municipio fue reconocido con un total de 1,200 habitantes. En el caso de las tierras, éstas se encontraban en el poder de los finqueros que producían caña y otros productos menores. Y no fue sino hasta la introducción y el descubrimiento de la rentabilidad del café que esta zona cobra un valor sumamente importante. Por ende, crecimiento acelerado de la población (García S., 1964: 37-41).


Notas 


[i] Del mam, In Ch’alaj: “Al lado de”; Ab’j: “Piedra”; y Te’: “Diente”. Cuyo significado está relacionado con la roca llamada Pico de Loro, que tiene forma de “diente”. Por lo que la toponimia podría traducirse como “Lugar junto al diente de piedra”. Asimismo, es común el uso del vocativo Tlajté como sustituto de Chalajté.  
[ii] Entrevista a la señora Ovidia Maldonado. Unión Juárez, Chiapas; 2005.
[iii] Del mam, Y’alu’: ¡Maravilla!




Bibliografía

Ayuntamiento Municipal de Unión Juárez, Chiapas (2002-2004). “Plan de Desarrollo Municipal”. 68 h.

De Vos, Jan (Julio-Agosto 1993). “Las Fronteras de la Frontera Sur” en Cultura Sur, No. 26. México, D. F.: Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.

García S., J. Mario (1964). Soconusco en la Historia. México, D.F.: Gobierno del Estado de Chiapas.

Gobierno del Estado de Chiapas. “Soconusco: Diagnóstico Regional”. 44 h.

Valera Saá, José Antonio (2000). Aroma de Café Amargo. México, D. F.: Editorial Master Print.




1 comentario:

Anónimo dijo...

muy interesante... no conocia mucho de union juarez pero es maravilloso saber y conocer su historia..
espero y deseo algun dia conocer este lugar bellizimo...
saludos desde hidalgo..

este es mi correo me gustaria saber mas acerca de este magico pueblo...
adidasnike_111@hotmail.com